miércoles, 3 de septiembre de 2008

Explicación a de lugar

Es una curiosidad que tengo: saber si el que se equivoca, el que hace daño, el traidor, el "malo" tiene conciencia de estas palabras cuando adjudica una explicación a su conducta o si en realidad cree todo el tiempo estar "haciendo las cosas bien".

Las personas que no tienen válvula de seguridad, es decir de controlar y verificar la eficacia o error de sus acciones, formas ajenas a su aparato perceptivo y a su cuerpo de ideas, están peligrosamente locas. Y las personas que se miran con los ojos de los demás y se juzgan con los juicios de los demás, están desintegradamente deformes. Conclusión: yo, que soy un pibe astuto, no me pasa ni una cosa ni la otra, siempre hago lo que se me canta y después me olvido la letra de la canción.

HACIENDO REVISIONISMO me produce un enorme placer descubrir que todo lo que pensé, escribí o chusmé sobre esa gorda bruja, loca, entrometida, insoportable, psicópata, charlatana que es Sabrina (vigilante-niñera-dictadora de sus primos) hoy ya no lo pienso ni lo siento y me río de mi facilismo adjudicador y de esa costumbre maniática que tienen los significados que hoy significan una cosa y mañana otra. Cuando impulsado por los huracanados vientos de la violencia crítica, producidos por algunas sustancias, les daba duro a todos ellos, después cuando me agarraban los momentos de bajón, me dolía haber dicho ciertas cosas contra todos los pibes, los padres, las chicas, y etiquetando, entre otras personas, a “La Sabri” como la mala de la película. Con toda la humildad de un soñador que sabe con alegría que todo esto es sólo un decorado de un náufrago que dibuja señales que ni él comprende, la recuerdo y la quiero como una gran amiga.

Y Agustina, independientemente de sus caprichosas y hasta infantiles actitudes fue una presencia fuerte y clara en estos últimos años de mi vida para mi maldita suerte o para mi bendita desgracia. Esa nena que conocí hace más de 4 años enfrente de mi propia casa y que creo que siempre me consideró o me vio como un chico sensible en la acepción más mágica de esa estúpida palabra. Hasta en los momentos picos de odio mutuo (porque sin odio, ¿de qué pasiones hablamos?) Agustina me hizo sentir la medida de una talla que probablemente yo no tenga, pero que tampoco cualquier gil del barrio que ande por ahí me demuestra fácilmente lo contrario, que en cuanto lo ves te das cuenta que el pibe es una zapatilla con carne crecida encima.

A Carina más que una disculpa o retractación (mariconerías de los modales de la amistad) les debo el dolor del olvido. Más allá de las miserias, de los resentimientos y probables envidias, de los influjos, más allá de ciertos criterios y diferencias que aún sostengo con “esos y estos”, más allá de toda esa huevada ella siempre estuvo ahí.

...Siempre aconsejé recordar que estas palabras o cualesquiera otras que estan saliendo del Word o cualquier otra las escupe mandinga o el virus de hipotálamo o las musas o el tarado de Martin Medina que aburrido por no saber manejar pistolas se pone a boludear, pero de ninguna manera yo a ustedes. Por eso mismo quiero pedir (y creo que alguna vez la lo mencioné) que no nos olvidemos de nosotros, recordémonos...

APROVECHO ESTA OPORTUNIDAD para saludar a Guadalupe que nos encontramos el otro día en un pool de Castelar y nos disculpamos por si acaso la estupidez de nuestras palabras había herido u ofendido a la estupidez que habita en nuestro cráneo.

Y ya que está para quedar bien con todo el mundo, a los pendejos del diario de la escuela, que pueden irse a la reputísima madre que parió el misterio de esta revolución que jamás existió.

4 comentarios:

Anonimo dijo...

Me alegra muchísimo leerte.

Anónimo dijo...

ENANO PELOTUDO!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

TU BLOG ES UNA MIERDA!!!! Y VOS TAMBIEN!!!

Admin dijo...

Es fácil putear desde el anonimato (además es de cagón) :D
Igual gracias por gastarte ;)